La sabrosa invasión de la cocina Coreana/ Wikén

La sabrosa invasión de la cocina Coreana

WIKÉN

Viernes 25 de Abril de 2014
Fuente: wikén


1574873_18ee9d604244812_7Comenzó tímidamente en Patronato, pero hoy se ha extendido por todo Santiago. Los sabores y el picor de esta saludable cocina se pueden probar actualmente en cinco formatos distintos: desde sencilla comida rápida hasta un elegante happy hour de hotel. Elija el suyo.  
Claudia Muñoz Biwon: LA NOVEDADHace cinco meses llegaron tres chefs coreanos a Santiago: Cho, Kim y Lee. Solo uno de ellos hablaba -y solo un poco- de español, pero hoy sus preparaciones hablan por sí solas. Ellos están a cargo de la cocina de Biwon, el restaurante coreano del Hotel Stanford, inaugurado en enero y que se ha convertido en la última novedad de la cocina coreana en Chile. Una de sus gracias es la variación del tradicional Bi Bim Bap, y el Dolsot Bi Bim Bap ($7.000), plato preparado con arroz, verduras salteadas y salsa picante, coronado con un huevo frito servido en olla de piedra caliente. Además, el restaurante tiene las primeras salas de karaoke privado de Chile. Coronel 2380, Providencia. 22328510.Chicken Story: COMIDA RÁPIDACho Ji Young tenía un restaurante de pollo frito en Seúl, y al llegar a Chile -en 2007- quiso replicar la experiencia y probar suerte. Por eso, en agosto del año pasado abrió el restaurante de comida rápida Chicken Story, en pleno Patronato. ¿Su especialidad? El pollo mixto: alitas de pollo a la coreana, diez fritas y diez sazonadas con salsa agridulce, de soya o de cebollín. Por $10.900 comen cuatro personas. También se puede pedir este plato con pollo deshuesado. Antonia López de Bello 267, Recoleta. 27327939.The Gaon: PARA EJECUTIVOS Hace ocho años Benjamin Kim instaló el restaurante The Gaon, en Las Condes, porque quería mostrar la cocina de su país a ejecutivos y familias chilenas. Él asegura que su plus es que en él se puede probar comida coreana desde la entrada hasta el postre. “La mayoría se especializa en los platos de fondo. Nosotros quisimos hacer una carta completa. A la gente le gusta, porque considera que esta comida es más sana y es cierto, casi no tiene frituras”, dice. Un buen menú coreano sería así: ají relleno con carne de vacuno y verdura, sazonado con aceite de sésamo y sal de entrada. De fondo: costillar de cerdo aderezado con aceite de sésamo, salsa de soya y jugo de fruta. Y postre para compartir: Pat Bing Su, preparado con hielo frappé, fruta de la estación, poroto agridulce y una bolita de helado. ¿Para beber? El tradicional Soju, que es destilado de arroz o camote. Manquehue Sur 674, Las Condes. 22420082.Temple: IDEAL PARA DESPUÉS DE LA OFICINA Minsu Bang, chef coreano que llegó a Chile en 1988, tiene dos restaurantes especializados en comida asiática: el famoso y premiado Ichiban y Temple Asian Lounge, moderno restaurante y bar ubicado en el hotel Intercontinental que acaba de estrenar una novedad: el Izakaya, algo así como comida callejera o al paso, coreana, a precios accesibles y para compartir. Como el sabrosísimo butayaki -láminas de cerdo salteadas con verduras en salsa gochujang y crispys- o el toriyaki, una delicia coreana picante, que incluye pollo salteado con salsa Gochujang. “La carta fue diseñada para compartir con amigos, disfrutar de buenos tragos o una helada cerveza y de platillos simples, pero variados de la cocina oriental”, dice Bang. Vitacura 2885, Las Condes. 23942463. Sukine: CLÁSICO IMBATIBLECuando Recoleta lanzó su guía de picadas -en 2011- un nombre llamó la atención de inmediato: Sukine. Este restaurante coreano abrió sus puertas en 2006, luego de que su dueño, Ki Ho, dejara el negocio textil para dedicarse al rubro gastronómico. No se equivocó. A la hora del almuerzo Sukine siempre está lleno, sobre todo de chilenos. Basta sentarse para recibir una carta con más de 20 platos, con nombres complejos de pronunciar y otros no tanto, como el Banchan: pequeños pocillos con diferentes acompañamientos (algas, camote frito, tofu, etc.), gentileza del restaurante. ¿El plato más tradicional? El Chab Che Bap, a base de fideos de papa, y sus famosas parrillas de vacuno, cerdo o calamar (a la mesa llegan los ingredientes crudos y el propio cliente los cocina a su gusto). ¿Lo más exótico? La sopa de Kimchi, repollo fermentado en ají. “Acá lo dejamos fermentar por máximo dos semanas, pero en Corea puede prepararse durante tres años. De la cantidad de tiempo depende la intensidad del sabor”, dice Ki Ho. Antonia López de Bello 244, Recoleta. 27358693.